Archivos Mensuales: septiembre 2015

Espejito, espejito…

Espejito de goma eva y limpiapipas

Un espejo para el cuarto de los peques es la manualidad que os propongo hoy. Como siempre, una manualidad super fácil para que no os compliquéis mucho la vida con ella. A ver si os gusta tanto como las ovejitas de algodón que tuvieron tanto éxito.

Hace tiempo que os comenté que había abierto un bazar gigantesco al lado de casa de mis suegros, que vende de todo. Pero de verdad que si os digo de todo, es de to-do. Me gusta darme un paseo de vez en cuando por él, y hacer acopio de materiales para las manualidades de casa. Normalmente veo cosas que me sugieren ideas y las compro, como pasó con el juego de la oruga glotona, pero muchas, muchísimas otras, me las llevo a casa esperando darles buen uso más adelante y que algún día llegue la inspiración… Eso pasó con una lámina de espejo que llevaba guardada en el rincón de los materiales, ya unos cuantos meses.

Hoy la saco a relucir, con una plancha de goma eva, y unos cuantos limpiapipas. Esto es lo que vais a necesitar. Poca cosa.

materiales

Empezamos por recortar dos círculos, de la goma eva y del espejo. El cuter que os he enseñado antes sirve muy bien para la goma eva, pero para el espejo os recomiendo usar unas tijeras. Normales, no hace falta nada especial. Veréis que se corta como si fuese un cartón más.

Base de goma eva con espejo

Ahora nos pueden empezar a ayudar los peques. Tenemos que hacer agujeritos alrededor del círculo de goma eva, usando una perforadora. Yo cogí una con forma de estrella, porque a las estrellitas que salieron les vamos a dar uso para hacer alguna otra cosa, pero vosotros usad la forma que queráis. Cualquiera vale. Eso sí, intentad que los agujeros queden más o menos a la misma distancia unos de otros, ¿vale?

Estructura de goma eva

En esos agujeros, vamos a ‘coser’. Pasaremos por dos seguidos un limpiapipas, y luego les curvaremos las puntas en forma de espiral, como se ve en la foto. Aquí deciros que queda mejor si no hacéis siempre mitades exactas. Id añadiendo limpiapipas, de forma que los extremos que salen de la goma eva sean cada vez de una longitud.

Rayos de sol de nuestro espejo

En prácticamente todos los agujeros, habrá que insertar dos extremos de limpiapipas, con cuidado de que los colores contiguos no sean iguales. En esta foto os enseño la parte de atrás del espejo (con sus marcas para ver donde usábamos la perforadora), para que veáis cómo se entrelazan los limpiapipas y cómo poco a poco van dando cuerpo al espejo. Van girados entre una y dos veces entre sí.

Aprovechamos que estamos trabajando por detrás, para pegar una tapa en el centro del disco. Esta tapa va a hacer que cuando colguemos el espejo de la pared, quede un poco despegado y luzca mucho más. Yo usé silicona caliente para pegarla, pero puede haber muchos pegamentos para plástico que os vayan bien.

Trasera del espejo

Bueno, vale ya de ver las tripas de la manualidad de hoy, y vamos al otro lado que va a ser el interesante. Es aquí donde pegaremos, centrándola bien, la lámina de espejo. Me ha encantado trabajar con este material que era nuevo en casa. Tiene una capa autoadhesiva, por lo que os podéis olvidar de pegamentos para hacer cosas con él. Y de la parte del espejo trae un plástico protector para que ni se raye, ni se le queden dedazos, ni nada de nada. Podéis esperar a que el espejo esté terminado para descubrirlo.

Protector de espejo

Y ¡tachaaaaán! Aquí nuestro espejito para el dormitorio de la peque. Lo único que falta es buscarle el sitio perfecto, y colgarlo en la pared. No os importe si los limpiapipas no quedan todos a la misma altura, eso no es muy importante. Sólo tened en cuenta que todos los limpiapipas se vean bien. No tiene que ser perfecto, aunque al final nos parezca de verdad un espejo de cuento.

Espejo de goma eva y limpiapipas

Sara está feliz con él en su cuarto, pero Alba me ha preguntado que por qué le he puesto pelos de loca al espejo… se ve que a ella no le gusta tanto adorno.

Y en casa, ¿tenéis quien estaría orgullosa de su espejo, o más bien quien le vería pelos de loca? Por aquí tengo para todos los gustos… y me encanta.

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El club de las zapatillas rojas*

Portada

Hace unos días llegó a casa, de la mano de Boolino, el último libro de la serie El Club de las Zapatillas Rojas ¡El Mundo es nuestro!. El Club de las Zapatillas Rojas es una colección de seis libros para edades de entre 9 y 14 años, que seguro han enganchado ya a muchísimos lectores.

Se acercan las vacaciones de Navidad, y todo apunta a que Marta no podrá reunirse con sus amigas de Barcelona y tendrá que quedarse en Berlín. Eso parece, hasta que a una de las chicas se le ocurre el poder arreglárselas para pasar todas juntas el fin de año… ¡en Berlín! Ese es el principio de la trama. No me diréis que no es verdad que sólo con esto ya se capta la atención: amigas, viajes, otro país, Berlín…

El libro, de Ana Punset tiene una lectura muy amena, y rápidamente se mete en los problemas que van a tener las chicas si quieren ver sus planes cumplidos. No va a ser todo tan sencillo como podía parecer en un principio, ya veréis, y tendrán que esforzarse para conseguirlo. Es una historia sencilla, sin grandes pretensiones. Eso sí, tocando temas que me gustan mucho, entre otros la amistad, y el valor del trabajo.

Ilustraciones

Me gusta también que la acción y el lenguaje sea actual, haciendo el libro muy cercano para quien lo lee. Selfies, redes sociales y whatsapps son sólo un ejemplo de esto que os comento. Algo que cuesta más de conseguir en otras sagas que han escrito autores extranjeros o que ya tienen unos años. Y me gustan mucho también sus ilustraciones. La edición que tenemos es en pasta dura, pero también existe como ebook.

Preparaos porque este post, igual que ocurrió con el de Secret Kingdom, otra colección de la que os hablé en el blog, viene con sorteo. Perfecto a puertas de la Navidad, por el momento en el que se desarrolla la acción, y porque podéis tener un regalito justo a tiempo de entrar en el saco de Papá Noel o de los Reyes Magos. Apetece, ¿no? Boolino ha preparado un sorteo de 20 packs con el primer libro de El Club de las Zapatillas Rojas y una lámina de la ilustradora. En este link podreis conocer todo sobre los libros. Solo por registraros en la web entrareis en el sorteo, y además si vuestras chicas hacen el test de personalidad que proponen, conseguirán su carnet personalizado de las Zapatillas Rojas.

*Post escrito en colaboración con Boolino.

Juego de la oruga glotona

La pequeña oruga glotona. Manualidad

Después de ver la primera foto no necesita presentación, ¿verdad? La ‘Oruga glotona’ es uno de los libros de las peques que más me gusta. Lleno de colores, encierra unas cuantas clases de ciencias en unas pocas páginas. No es la primera vez que hago un gusano en el blog, pero esta vez de la manualidad de la oruga ha dado mucho juego. Y encima es rápìda de hacer, no… lo siguiente. Enseguida os lo cuento.

La idea empezó cuando topé por casualidad con un montón de cuentas justo de los colores que tiene la oruga del cuento. Compré un par de bolsitas que tenían las cuentas que os enseño en la foto. Miradla y decidme si viendo los colores, no habríais pensado también vosotros en ‘La Oruga Glotona’.

Manualidad con cuentas de madera

Con el cuento en mente, lo siguiente fue hacerme con unos cordones de zapatos, un limpiapipas morado para hacer las antenas, y algo de pintura para los ojos. No hace falta más.

Se necesita medio cordón para hacer cada oruga. Con su punta iremos enhebrando todas las cuentas.

Manualidad con cordones

La primera cuenta que se fija al cordón, es la cabeza. Para pegarla, usé una pistola de silicona justo en el extremo por donde hemos cortado. En realidad sólo con esto, ya tenemos un juego muy divertido para los pequeños, que podrán pasar un buen rato ensartando cuentas de colores en el cordón.

Aquí veis la idea (la cuenta tiene que quedar al ras, no como se ve en la foto).

Juegos con cuentas

Ahora viene la sesión de caracterización de la oruga. Es muy sencillo. Coloreé la parte por donde asoma el extremo del cordón, con un rotulador rojo. El rojo debería ser lo más parecido al color de la cuenta que hemos utilizado, aunque si queda algo más claro u oscuro, no importa demasiado. Puede hacer el efecto de boca de la oruga. Para los ojos, es importante elegir una pintura que cubra bien. Yo probé con esmalte de uñas, pero no me gustó demasiado el resultado, así que al final los pinté con pintura 3D. Habrá muchas otras opciones que os pueden valer, probad vosotros. Para hacer las antenas, he cortado un par de trocitos del limpiapipas morado, y doblándolos un poquito, los he pegado en la cabeza usando otra vez la pistola de silicona.

Inspiración La oruga glotona

Hice las pupilas con un rotulador negro permanente, y listo. La verdad es que el cuento es fenomenal, está lleno de colorinchis, y enseña muchas cosas, pero su protagonista no es muy expresiva que digamos… es lo que hay. ¡Y eso que al menos le hemos hecho los ojos blancos y no amarillos como en el original!

Hasta aquí, ya tenéis un juego para los más pequeños que podrán entretenerse ensartando cuentas. Si elegís sólo las verdes, da igual la forma, da igual el orden, para hacer el cuerpo, lo habréis convertido juguete. ‘La Oruga Glotona’. La oruga con todas sus cuentas puede servir para jugar con ella tal cual. En mi caso, el ancho del cordón mide justo lo que el diámetro del agujerito de las cuentas, así que no se salen a no ser que tiremos de ellas. Si se salen con facilidad, podéis hacer un nudito al final, sujetarlas con una goma, o si no la vais a querer deshacer… pegarlas.

La Oruga Glotona hecha con cuentas

Y ya que estaba, seguí haciendo alguna más para hacer un juego de sumar y restar. Puede que os guste la idea si tenéis peques que están empezando a contar en casa. Sólo necesitaremos un dado, con estos valores en sus caras: añadir una, dos, tres o cuatro cuentas, y quitar una o dos cuentas. Sólo usamos puntos para indicar el número, y colores para saber si estamos sumando o restando cuentas. En la foto se ve mejor lo que os quiero decir.

Podéis reciclar un dado viejo pintándolo, hacer uno de cartón, o como yo, usar una cuenta con forma de cubo y rellenar el hueco que tiene. La idea con el dado es que haya más opciones de sumar cuentas que de restar.

Dado

Y ya está listo para convertirse en uno de los primeros juegos de mesa de vuestra casa. Se juega por turnos, empezando por el más joven del grupo. Hay que ir añadiendo o quitando cuentas de la oruga según lo que saquemos con el dado, y ganará el jugador que antes llegue al un número acordado de cuentas ensartadas (por ejemplo diez).

El juego de la oruga glotona

¿Os ha gustado la idea? Tengo todo listo para la próxima partida. ¿Os venís a jugar?

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