Archivos Mensuales: enero 2016

Cómo hacer un collar Hawaiano

Collar hawaiano con papel pinocho

Da igual si es carnaval, una fiesta de verano, nochevieja, o el cumpleaños de tu tía. Un collar hawaiano siempre da un toque festivo, ya sea para disfrazarte del todo, o para usarlo como complemento. Y estoy segura de que este hecho con papel pinocho, te va a encantar. Por lo colorido, y por sencillo. Hace tiempo vestimos en el blog a nuestros muñecos de hawaianos, y hoy nos toca a nosotros. Os aseguro que el collar de aquel mini vestido me dio mucho. mucho más trabajo que el que te voy a enseñar hoy.

Así que hazte con hilo y aguja, ¡y manos a la obra! Lo primero es cortar las piezas de papel pinocho que necesitas para hacer el collar. Puedes hacerlo de colores diferentes como yo, o entero del mismo color. No es necesario ni que lo desenrolles para cortarlo. El ancho de los trozos que yo corté, para que te hagas una idea, es más o menos de seis centímetros. El ancho del corte será el ancho de tu collar, así que dejo la medida al gusto del consumidor.

Piezas para tu collar hawaiano

Ya sé que cuesta imaginarse el collar sólo a partir de estos trocitos, pero espera y verás. Es momento de coger aguja e hilo, y empezar a unir las piezas. Antes las tienes que doblar en zig zag cada tira de papel. Empieza haciendo un nudo en uno de los extremos, y a atravesar el papel con la aguja. Se tarda más en contarlo que en hacerlo. Los peques más mayorcitos te pueden ayudar. Y si aún son pequeños para manejar una aguja, puedes darle algún recorte de papel pinocho para que coloren. Sí, sí, has leído bien. ¡Ya verás que caras!

Como hacer un collar hawaiano paso a paso

Yo he usado un hilo de algodón un poco más ancho de lo normal, pero no creo que importe demasiado. Tampoco hace falta que tengas en cuenta el color, porque prácticamente no se va a ver.

Corta el hilo tan largo como quieras tu collar, llénalo de tus trozos de papel, y haz otro nudo en el final cuando acabes. Te tiene que quedar todo denso, pero no prensado, no hace falta que te vuelvas loco.

Cadena de color. Hawaii

Vamos a uno de los extremos, que ahora empieza lo bueno. De momento el collar está suelto, ya lo unirás en los extremos cuando hayas terminado.

Extremo del collar hawaiano

Hay que empezar a dar vueltas (siempre en el mismo sentido) a cada uno de los trozos, intentando que giren sobre el hilo. No te lleves el hilo con los giros, que si no se deshará todo en cuanto lo sueltes. No te preocupes, es mucho más sencillo de lo que parece.

Primera vuelta del collar hawaiano

En esta foto te enseño como va quedando con tanto giro. Verás que cada vez se van notando menos las vueltas, ¡y al final vas a conseguir que hasta se parezcan a un puñado de flores! Garantizado.

Papel pinocho doblado para hacer un collar

Esto lo tienes que hacer con el collar entero. De momento los dos extremos del collar están sueltos, y cada trozo de papel también. Así es mucho más fácil ir haciendo las vueltas que os he enseñado.

Como hacer un collar hawaiano paso a paso

Yo he cortado alguna tira de papel más corta, porque quise intercalar un par de verdes de vez en cuando, y para que no queden muy sueltas y sigan dando continuidad al collar, necesité unir con pegamento todos los trocitos. Con que pegues cada punta es suficiente. Y bueno, yo he hecho un collar con muchos colores. Si haces tu collar de un color sólo, también quedará fenomenal, y seguramente ni necesites pegar las tiras de papel unas a otras.

Como unir los distintos colores

Cuando estés contento con el resultado, puedes ayudar a dar un poco de forma en los bordes con la mano, intentando que los pétalos tengan más volumen y deshaciendo los dobleces que aún estén marcados. Recuerda que el papel pinocho se puede de alguna manera, modelar. Os lo enseñé cuando hice estos nenúfares.

Puedes ponerte uno, o varios. Como prefieras. El lei, que es como se llama este tipo de collare en Hawaii, se usa en allí como muestra de cariño en los saludos o en las despedidas. Así que bueno, aunque sea virtual, aquí puedes recoger el tuyo.

Collar hawaiano de papel pinocho

En casa ha gustado, y seguro que completamos atuendo para carnaval. De momento, se puede completar con una corona, y un par de pulseras, todo se hace igual. Y si sacas una camiseta y un pantalón corto del armario de verano, puede servirte como remedio de última hora. Si prefieres acompañarlo con una falda, aquí tienes una versión de falda de hierba también super fácil.

Si te animas a probar con el lei, me gustaría que me lo contases todo aquí abajo.

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Bienvenido 2016

Feliz 2016

Empieza un año nuevo, y es inevitable hacer balance de lo vivido, y pensar en qué tendremos por delante este año. Aunque cada vez me gusta menos mirar hacia atrás o hacer cábalas con el futuro. Creo que hay que hacerlo, como hoy, pero en su justa medida. Disfrutar de cada día al máximo, es el mejor regalo que podemos hacernos a nosotros, y a los que nos rodean.

Tengo ya algún resumen de años anteriores escrito en el blog, y me gusta releerlos. El 2014 fue un año flojo que especalmente en Diciembre, no le dejó las cosas precisamente fáciles al 2015. El 2015 fue un año bueno, creo que bastante bueno. Ha sido el año de mi décimo aniversario, ‘tenía que serlo! Lo empecé esperando tres milagros (déjame que no entre en más detalle, porque afecta a otras personas), y me ha dejado ver cómo se cumplían, digamos que dos y medio. Le ha dejado un poco de tarea al 2016, espero que siga la racha.

En casa he disfrutado mucho de mis bebés. Muchísimo. El 2015 dije definitivamente ‘adiós bebé’, para tener en casa dos niñas preciosas. No le guardo rencor por ello, porque ver lo felices que crecen, se ha convertido en mi pasatiempo favorito. Hay discusiones sobre cuando deja un bebé de serlo… que si a los dos años, que si a los tres… Alba cumple en marzo, muy a principios del año. Así que en casa decidimos que seguiríamos teniendo bebé hasta que empezase a ir al cole de mayores. Aunque ya no usase ni chupete ni pañales, y se vistiese sola desde hacía ya mucho tiempo. Hasta ella se emocionaba haciendo cosas que había visto hacer a su hermana mayor. Recuerdo el día que subió por primera vez a una cama elástica con arnés y decía mientras saltaba ‘Mamiiii, ¡soy mayooor! Lo sabía, que pensaba que era pequeña ¡pero soy mayoooor!’

La guardería que elegimos para ellas sólo nos dio buenos recuerdos, no sabéis cuantas veces he pensado en la suerte que tuve de que mis hijas pasasen por ella. Recuerdo por ejemplo las fiestas del azul, del día de la madre, de los abuelos, y cómo no, el día de la graduación. Eso por citar algunas, porque la agenda que se montaban era de lo más divertido, y nos involucraban a todos. Sólo tengo buenos recuerdos de esa etapa.

Sara acabó el ciclo de infantil, y aprendió a leer muy bien. Creo que los profes de infantil tienen un mérito increíble, que nunca les agradecemos lo suficiente. Hacen que nuestros niños se familiaricen con el colegio y sus normas, les enseñan a escribir, a leer, a relacionarse con sus compañeros… Me parece un trabajazo que nunca les agradecemos lo suficiente. No deberían quedarse siendo los profes ‘de los pequeños’, sino que habría que recordarlos siempre, porque se les debe mucho (gracias a Inma, Maria Jesús e Isabel).

El verano fue genial. Pudimos disfrutar de unas vacaciones en un sitio fantástico, y rodeados de gente increíble. Todo el verano llenamos nuestros días de planes, ¡tanto que a veces los anotábamos en una agenda! Y eso hizo que a la frase ‘buenos días’ le siguiese un ‘Mami, ¿qué hacemos hoy?’ ¡Me encanta!

Y a la vuelta al cole empezamos ciclo. Sara a primero de primaria, y Alba a primero de infantil. Lo más complicado sería conseguir que la peque fuese contenta. En su año de guardería había ido todos, todos los días llorando. Bueno, los que llevaba uniforme, porque si iba con ropa ‘de calle’ iba feliz de la vida. Sólo lloraba por la ropa, allí se le pasaban todos los disgustos. Y el colegio lo empezó igual… lloraba porque el chándal según ella es feo. Hasta que un día después de unos quince días de clase, dijo: ‘Papi, ya soy mayor y no voy a llorar más’. Dicho y hecho. Hasta hoy. Tengo mucha suerte, porque las dos van super contentas al colegio. Lo pasan bien, y están aprendiendo muchas cosas.

En el trabajo empezamos un proyecto muy grande, ambicioso… de esos que da gusto ver crecer a la vez que intimida un poco. De momento va bien, espero que nos dé más de una satisfacción. No hablo mucho más de él, no sea que lo gafe.

Mi otro trabajo, el que tengo por hobby, el blog, ha seguido creciendo, y ha terminado el año nominado como mejor blog de la categoría manualidades de los premios Madresfera. Todo un honor, ya que las nominaciones se han hecho por votaciones de otros compañeros bloggers. (Si aún no te habías enterado de este notición y te apetece votar, aún puedes hacerlo hasta el día 18 aquí). Seguiré escribiendo post, porque hay muchas cosas, como esta, que dan mucha satisfacción.

Cada año lo tengo más claro. Hay que vivir el presente y crear momentos que como dicen, es de lo que está hecha la vida y lo que recordaremos siempre. Me gusta pensar que creo momentos para los que me rodean, pero también intento crearlos para mí. Y bueno, también me gusta mirar hacia atrás de vez en cuando, porque eso te hace ver que las cosas normalmente ocurren por algún motivo y además es lo que construye tu historia. Al 2016 no le voy a pedir mucho. Que sea capaz de seguir disfrutando junto a los que más quiero, y eso sí, creo que me voy a atrever a pedirle el medio milagro que tenemos pendiente. Ojalá me lo traiga.

¿Me cuentas que le pides tú al 2016? Ojalá venga lleno de tus mejores deseos. ¡Feliz año!

 

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