Risas, sonrisas, hadas y bebés

imageDicen que cada vez que un bebé ríe por primera vez, nace un hada. ¡Vaya! ¡Así qué yo he tenido la inmensa suerte de ver nacer a dos hadas! La verdad, no se me ocurre mejor historia para ilustrar el sentimiento de ver la primera sonrisa de nuestros bombones.

Y esta sonrisa evolucionará muy rápido, como todo en nuestros bebés. Sonrisa con la boquita cerrada, sonrisa sin dientes (¿no os parecen de lo más seductor?), sonrisas con sus primeros dientecitos… El feto ya sonríe. Seguro que más de uno habéis visto sonrisas en las ecografías 3D. Esto es en realidad un acto reflejo de los músculos faciales, que no es indicador de nada, aunque desde luego da muchísima satisfacción verlo. Más tarde, en las primeras semanas de vida, el recién nacido sonríe ocasionalmente, sobretodo cuando está tranquilo o dormido. En este caso aunque la sonrisa aún no responde a ningún estímulo externo, sí se puede interpretar como un indicador de bienestar. Es en torno al primer mes cuando aparece en el bebé la sonrisa social, en respuesta a estímulos externos, como por ejemplo la voz de sus papás.

Esta última sonrisa, la sonrisa social, también tiene su evolución. Las primeras son prácticamente mudas, luego empiezan a ir acompañadas de algún sonido… Pero nuestra preferida son las carcajadas. Por contagiosas. Y es que tener a toda la familia llorando de la risa por, por ejemplo, el sonido que hace un papel al rasgarlo, no tiene precio. Las primeras carcajadas de Bombón1 llegaron en torno a los cuatro meses, pero en esto como en todo lo demás, cada bebé es un mundo. Hubo unos meses en que lo más gracia nos podía hacer, era oir el disparo de una cámara de fotos o encontrar un papel de polvorón.

Y vuestros bombones, ¿con qué se mueren de risa?

¡Imaginación al poder!

Me paso los días leyendo curiosidades sobre los bebés y niños pequeños. Leer, leer y leer. Creo que dentro de poco tendré que ir a que me gradúen la vista. Y al final, realmente no sé para qué tanto, cuando tengo toda esa información metida en casa.

Hace exactamente dos días leí que la imaginación de los niños de tres años está muchísimo más desarrollada que la de los niños más pequeños. Con esta edad no se les pasa ni un detalle, y pueden imaginar cosas que nos cueste creer que han salido de sus cabecitas.

Doy fe de ello. No me remontaré a hace muchos días para ilustrarlo. Os he hablado en mi último post de Dabadum, ¿verdad? Bien, pues uno de los talleres en los que participó Bombón1 estaba organizado por una compañía que presentaba un jabón para niños muy chulo, la verdad. O al menos eso me pareció el día de la feria, porque ahora tengo sentimientos encontrados respecto al mismo. El jabón en cuestión se puede modelar como si fuese plastilina y huele muy pero que muy bien. Así que cuando lo vimos, allá que fue Bombón1, muy dispuesta a seguir todas las indicaciones que le diesen para traerse a casa un par de pastillitas de jabón con forma de corazón monísimas. Esa misma noche ya dejaron de ser corazones para convertirse en una pelota sin forma muy definida. Bueno lo usamos, nos lavamos bien las manitas antes de irnos a la cama, y se quedó en la jabonera del lavabo. Olía taaan bien, nada me hacía sospechar lo que me había traído de la feria en realidad.

Había sido un día muy intenso. Nos fuimos a la cama a dormir a pierna suelta… o al menos a intentarlo. Como siempre, Bombón1 fue la primera en salir de la cama (sí, sí, como siempre. Una historia que ya os contaré en otro post). Un poquito más tarde preparamos el desayuno, y al ir acercándome al salón lo volví a oler. Que jaboncitos más chulos, y que bien olían. Era el ambiente perfecto para desayunar con calma un día de fiesta. No os imagináis, repito, no os imagináis mi cara al entrar en el salón. Había miguitas de jabón pequeñas, pequeñísimas, diminutas, por todas partes. En el suelo, en los muebles, y en su trona. Me alegro muchísimo de haberme contenido y haber preguntado antes de decir nada más. Así me pude enterar de que lo que a mí me parecía el mayor desastre que podía padecer un día de fiesta antes de desayunar, era en realidad un camino de polvo de hadas estratégicamente colocado para indicarle a Campanilla cómo llegar a nuestra casa (las últimas miguitas estaban esparcidas encima de su trona, que no estaba donde siempre, si no arrimada con precisión a la ventana para que la entrada de Campanilla fuese más sencilla).

Lógicamente, teníamos que recoger aquello. Como Campanilla no había venido, a Bombón1 no le importó demasiado hacerlo. Me dio un poco de pena que Campanilla no viniese, porque tengo clarísimo que pocas veces habrá tenido a su disposición un polvo de hadas tan real e indicaciones tan buenas sobre cómo llegar a su destino.

Con todo recogido, me fui a buscar a Bombón2 que aún estaba en su cuna, para que desayunase. Olía muy bien, olía al jabón de la feria. Toda ella. Sus manos, su cabecita… ¡Pero ella había estado todo el tiempo en la cuna! Enseguida empecé a pensar en la conexión que podría haber con la historia de Campanilla. Lo siento, pero por más que indagué, no pude sacar nada en claro.

Decía el artículo que leí que es justo ahora cuando empiezan a desarrollar esta imaginación tan fantástica. Así qué habrá más historias, ¡seguro!. Merecerá la pena no perder los nervios por el camino y pararse a preguntar.

¡Seguro que vosotros tenéis unas cuantas, os invito a compartirlas, seguro que lo pasamos fenomenal!

Hay una feria, con muchas cosas… Dabadum

Este puente pasado en IFEMA, estuvimos de feria en Dabadum, en la segunda edición del salón del ocio infantil en familia. Algo similar al antiguo Juvenalia. Está orientado a niños de cero a doce años, y pensado para que vayan con sus familias o con sus coles. El año pasado ya estuvimos, y desde que salíamos del parking ya teníamos clarísimo que volveríamos.

Queríamos compartir aquí nuestra opinión de la feria, ya que esperamos que tenga una vida muy larga y poder repetir muchos años. Si buscáis leer qué tal fue la edición del 2012, aquí tenéis unos apuntes y consejos para visitarla en un futuro.

Edad. Una duda que surgirá seguramente, es si la edad de los niños es buena para pasarse o no por la feria. En la primera edición Bombón1 tenía dos añitos, fue con algo de fiebre, y aún así se divirtió muchísimo. ¡Con deciros que a los dos días ella sola sentó a sus muñecos en la habitación y les cantó una canción contándoles que la feria tenía muchas cosas, os lo digo todo! Este año, tenía tres años (claro), y de nuevo fenomenal, y además venía Bombón2 ´con ocho meses. Creo que aunque para los pequeños de cero a un año hay alguna cosa, la oferta es limitada y tal vez no tenga mucho sentido meterles en el cuerpo un día entero de feria. Entre dos y cuatro años, hay ya muchas actividades. En muchas de las que participen ellos serán los más pequeñitos, pero será genial verles disfrutar entre ‘los mayores’. Y en muchas otras, los papás están invitados a participar. Divertidísimo. El principal problema que veo aquí son las siestas, ya que normalmente con esta edad aún están acostumbrados a dormirlas. Le sugeriría a la organización que se habilitase una zona para esto. Los papás que crean que puede ser útil, que se lleven su carrito para que al menos echen una cabezadita ahí. Este año nos pasó factura el sueño de la siesta (muy brevemente, porque cuando empezamos a pensar seriamente en volvernos a casa, se pasó el bache del sueño y las pilas volvieron a estar al 100%). A partir de los cuatro o cinco años ya no hay nada que pare a los pequeños, y la oferta de actividades es enorme.

Duración de la visita. Hay muchas cosas, como bien dice la canción que les compuso Bombón1 en el 2011. Así que podeis planificar la visita como de día entero. Vais a cansaros, así que intentad dormir antes bien. Allí mismo sin salir de los pabellones hay zona de picnic y cafeterías para comer. Y fuera de los pabellones aunque aún dentro de Ifema hay algún restaurante más de comida rápida.

Planificación. Si vais con niños muy pequeños, es importante tener en mente algo que nunca debemos olvidar: es importante ir siempre a su ritmo, sin forzar. Algunas actividades tienen tiempos de espera larguísimos, que en ocasiones merecen la pena y otras no tanto. Cuando estuvimos en el 2011, decidimos no hacer nada de lo que tuviese mucha cola. Fue genial, estuvimos el día entero de aquí para allá, y no agotamos la agenda del día. Esto me lleva a daros otro consejillo, no está de más echar un ojo a la programación cuando esté disponible en la web y hacernos una composición de lo que os apetecería ver o dónde nos gustaría participar. Este año sí esperamos para alguna actividad, pero intentando que las pequeñas estuviesen entretenidas mientras tanto.

Actividades. ¿Que se hace? Pues la oferta es bastante variada… Para que tengais una idea, nosotros volvimos a casa con cartas para escribir a los Reyes, adornos para el árbol, un muñeco al que, en teoría y con cuidados, le crecerá césped en la cabeza, figuritas de plastilina, jabones, láminas coloreadas, dibujos, un disfraz de vaca… todo hecho por la ‘mayor’. Además bailamos, cantamos, saludamos a Pocoyo, nos pintamos la cara, participamos en construir un mural del fondo del mar, leimos cuentos, participamos en una cata, vimos a los Reyes Magos ¡en persona! que aparecían cuando menos lo esperabas, nos disfrazamos, jugamos al Criss-cross, al Zingo y con Bugsy, nos volvimos a pintar la cara, y nos hicimos muuuuchas fotos. Hay teatro y cine, charlas para los papás… Como veis, bastantes cosas sin necesidad de hacer colas super largas, y suficientes para agotar al menos a un peque de 3 años. ¡Y a los no tan peques… que esa noche dormimos todos fenomenal!

Bombón1 dejó Dabadum llorando. Nuestro mejor indicador de que hay que volver el año que viene. Va a ser para nosotros la antesala de la Navidad.

Fiesta de la Navidad

Montar arbolTodos sabemos que los peques son fiesteros por naturaleza, y siempre están dispuestos a darlo todo y más si ese todo huele a diversión. Así que este año, cambiamos el perezón de sacar el árbol por la Fiesta de la Navidad :) Seguro que viendo a los bombones divertirse se haría más llevadero. ¡Y así fue!. No sólo eso, si no que estábamos deseando que llegase el día. No os digo más que hemos creado una nueva tradición.

Claro que no os voy a descubrir nada nuevo con esto de montar el árbol. Pero os comento alguno de los ingredientes que tuvimos en cuenta para asegurar una tarde súper divertida por si os apetece copiaros.

1. Crear expectativas. ‘Envenenad’ un poco a los Bombones con los preparativos. Con un par de días de antelación, habladles de la fiesta de la Navidad. Con sólo oir ‘fiesta’, estarán deseando que llegue el día.

2. Sin prisas. Elegid un día que los peques y vosotros esteis descansados y que al día siguiente no haya que madrugar.

3. Planificar. Mínimamente. Hay que pensar el día, y lo que se va a hacer. Porque montar el árbol no lleva tanto tiempo como nos parece cuando todo está recogido. Así que será de ayuda pensar en algún juego epecial. Además, puede que necesitemos comprar alguna cosita para ese día… mejor si no nos pilla el toro.

4. Participar. Toooooodos a colaborar. Los peques se sentirán involucrados, y viendo sus caritas esto de montar el árbol será coser y cantar. Pueden ir al trastero a por las cosas, sacar de la caja los adornos (esta es la parte más divertida, porque de año en año ya no recuerdan lo que había), colgar cositas en el árbol…

5. Invitar. Si hay alguien en la familia a quien le guste todo esto, invitarle para que se pase por la fiesta. Es una ayuda, y los peques estarán encantados. Eso sí, es la fiesta de la Navidad y eso también se tiene que notar en los invitados.

6. Ponerse en el papel. Muy importante. Todos vestidos de rojo, blanco, azul marino o verde oscuro. Para los peques, compramos pijamas de pequeños ayudantes de Papá Noel. No os olvidéis de los gorros de papá y mamá Noel. ¡También para los invitados! No os saltéis este punto, porque a los niños les encanta disfrazarse y comprobar cómo los adultos se ponen a su nivel. Veréis que las fotos van a quedar muy divertidas.

7. Merendar. Porque habrá que retomar fuerzas cuando ya esté todo chulísimo. Una idea genial que gusta a mayores y pequeños, son las tortitas con nata. Es facilísimo prepararlas y enseguida están listas.

8. Cantar. Uno o dos villancicos que sean sencillitos. Para que podamos aprender la letra rapidito e incluso inventar una coreografía.

9. Manualidades. Según veais a los peques, porque puede que ya estén algo cansados. Si la metéis en el plan tiene que ser muy sencilla, navideña, y que se pueda quedar expuesta en la casa. Cada vez que la vean, los peques se acordarán de lo bien que lo pasamos preparándolo todo.

10. Leer. Alguna historia de Navidad. En casa siempre apetece, porque junto a los adornos del árbol siempre guardamos los cuentos de Navidad. ¡Y siempre son nuevos!

¡Después de un día tan chulo, a dormir y a soñar con cosas bonitas! Nosotros seguro que repetiremos el año que viene.. ¡Fue una tarde divertidísima!

Chocolate para desayunar

La tradición de los calendarios de adviento es relativamente ‘joven’. Surge con los protestantes en el S. XIX en Alemania, y comienza a expandirse rápidamente por Europa y el resto del Mundo. En sus orígenes, los niños encendían una velita cada día del adviento, empezando así la cuenta atrás para la Navidad. La tradición de la vela fue rápidamente desbancada por las chocolatinas (cualquiera no lo prefiere, ¿verdad?). Y los calendarios, que al principio eran láminas en una pared, dieron paso a otros más parecidos a los que encontramos ahora como cajitas que se van abriendo cada día y tienen pequeñas chocolatinas en su interior. Luego llegaron los más sofisticados, con bolsillitos o cajones donde guardar chuches o alguna otra sorpresa. Hay verdaderas obras de arte en las tiendas, y manualidades muy chulas en internet.

Me aficioné a los calendarios de adviento en la época que viví en Alemania. En los últimos días de Noviembre los peques arrasaban con los calendarios de chocolatinas que vendían en las tiendas. En aquella época en España también se podían encontrar, aunque costaba bastante y la oferta era escasa. Por eso, yo se los traía a mis sobris para asegurar que tuvisiesen su dosis de chocolate para desayunar lista antes de Diciembre.

Ahora continuamos la tradición con los Bombones. Nuestros calendarios preferidos son los que se rellenan en casa. El nuestro es comprado. Lo vimos el año pasado en una tienda, y es tan bonito que se tuvo que venir a casa con nosotros. No podía quedarse allí solo, eso habría estado realmente mal. Vamos rellenando día a día los bolsillitos, porque si no, no habría sorpresa. Así que por la noche se rellena, por la mañana después del desayuno vemos que hay dentro… Y unos días antes hay que encontrar cositas que quepan dentro de los cajones, que son muy chiquititos. Este año haremos una mezcla de juguetes, planes, chuches y actividades. ¡Ya os contaremos qué es lo que ha tenido más éxito!

Bombón1 sólo tenía dos años el año pasado, pero está deseando que subamos el calendario del trastero para abrir cajoncitos toooodos los días hasta Navidad. Para mí, el mejor indicador de calidad que me dice que este año lo tengo que repetir. Personalmente creo que es una forma de tener a los peques interesados en algo, de que se ilusionen con la llegada de la Navidad y ya desde un punto de vista más práctico, de ayudarles a forjarse su noción del tiempo.

Vosotros, ¿estáis preparando también vuestro chocolate para desayunar? Contadnos como son vuestros calendarios, y que tienen dentro, porfa… ¡Que morimos de curiosidad!

Diez consejos para fotografiar niños y bebés

Hemos leído hace poco un artículo sobre el volumen de fotos que hacemos a nuestros niños, y hoy queríamos compartir con vosotros nuestro punto de vista

Es cierto que esto de la fotografía ha cambiado mucho respecto a cuando eramos pequeños. Con las cámaras digitales que suponen gasto cero en la obtención de las mejores instantáneas, es fácil estar siempre listo para apretar el botón. Si a las cámaras añadimos los móviles y tabletas, resulta que tenemos siempre a mano una cámara con la que conseguir los mejores momentos de nuestros pequeños. Los detractores de hacer fotos frecuentemente a los niños, se basan por un lado, en el trajín al que se somete al niño cuando queremos capturar sus mejores instantaneas y por otro, en los momentos que dejamos de vivir por estar pendientes de las cámaras.

Bien, lo más sabio como cas siempre, es encontrar un término medio. Vaya por delante que Bombón1 tiene más de 4.000 fotografías de su primer año (contando sólo las que le hicieron sus papás), y que estamos muy orgullosos de cada una de ellas. No por su calidad en muchas de ellas, pero sí por la historia que cuentan. Os pongo algunos consejillos que basándonos en nuestra experiencia son buenos para fotografiar bebés y niños.

1. Que el bebé esté siempre cómodo. No insistais en las fotos si no lo está pasando bien porque además, no van a ser bonitas. Si el bebé se cansa, dejad la cámara a un lado, y a otra cosa. Si este punto se cumple, aplican todos los demás.

2. Fotografiar al bebé relajado… si pensáis hacer una mini ‘sesión’ de fotos con vuestros Bombones. Por ejemplo, cuando se hayan despertado de una siesta.

3. Poner atención a los detalles. Un pie, las manitas, primeros planos… Incluso algún detalle de sus ropitas. Muchas veces en una foto, menos es más.

4. No uséis nada que no sea una cámara de fotos. Por favor. Dejad los móviles para emergencias reales cuando no tenéis otra cosa a mano. Los tablets yo diría que ni para emergencias. A alguien le oí decir que es como hacer fotos con la tabla de cortar chorizo. Tal cual. Verdad de la buena.

5. Pensar en la foto que queremos conseguir. Con las cámaras digitales tenemos tendencia a disparar fotos sin más. Sí que merece la pena intentar que las fotos sean ‘aprovechables’ después, pensando un poco en lo que tenemos al otro lado del objetivo: fondos, ropas, luz… En este punto sí coincidimos con la gente que no es partidaria de fotografiar mucho. Incluso si se trata de un momento de ‘improvisación’, merece la pena reflexionar sobre cómo vamos a apretar el disparador.

6. No hagáis posar a los niños pequeños. Los bebés son mucho más fáciles en este sentido. En cambio si pretendemos que un niño pose, el resultado será en muchas ocasiones un desastre. Mejor dejarles a su aire, y captar lo que buenamente podamos. Será la forma de no restar frescura a estas fotos. El tipo de foto más ‘preparada’, debería reducirse en estos casos al mínimo imprescindible.

7. Eliminar los sonidos de la cámara. Queremos que los niños salgan tan naturales como sea posible. Si no se percatan de que les estamos fotografiando, mejor. Y si lees tenemos posando, no tienen por qué saber si estamos haciendo una, cinco o diez fotos. Este consejo es genial también para mayores.

8. Fotografiar a los niños a su altura Haced varias pruebas sin agacharos, y vereis rápidamente por qué. Este punto aunque parece obvio, es importantísimo y no siempre está presente en la mente de fotógrafos no profesionales.

9. Disparar varias fotos. Si tenemos un entorno que pensamos va a quedar lucido en nuestro trabajo, hacer varias fotos se vuelve muy importante (¡ojo, con el punto 1 y 5 muy presentes!). Cada foto tendrá un matiz que nos interesará más o menos. Además, no podemos confiar al cien por cien en lo que estamos viendo en la pantalla de la cámara, ya que puede ser muy distinto una vez las imprimamos e incluso al verlas en la pantalla del ordenador.

10. Tener una cámara siempre a mano. En casa no la guardéis. En muchísimas ocasiones tenerla a mano en la mesa del salón o en el cuarto del bebé, os va a permitir hacer fotos que de otra forma se perderían. En los viajes y excursiones, la cámara y su cargador debe de ser lo primero en entrar en la maleta. Y para el día a día o visitas a los abuelos, una cámara compacta en el bolso puede ser una buena idea. No confiéis en que lleváis un móvil con cámara en el bolsillo.

Después de que hayáis leído estos consejos os resultará evidente que nos encantan las fotos de nuestros Bombones, y tenemos que decir que lejos de entorpecer nuestras vivencias con ellos, nos están dando muy buenos momentos. Porque a los Bombones también les gusta, porque hacer fotos no nos roba momentos con ellos sino que nos hace revivirlos cuando ya han pasado y porque disfrutramos muchísimo seleccionando las fotos y compartiéndolas con nuestra familia y amigos.

A vosotros, ¿que os parece?, ¿que consejos para fotografiar bombones añadiríais a esta lista?

La familia Peppa Pig

Aquí teneís un post que llevaba unos días intentando hacer después del éxito que tuvo la foto de nuestra familia Peppa Pig en internet.

En las fotos de este post podeis seguir paso a paso el proceso de cración de Peppa. Necesitaréis plastilina de los colores indicados, un punzón y un cuchillo de modelar. En una de las fotos hemos puesto una moneda de un euro, para que veais el tamaño con el que estamos trabajando, pero lo importante son las cantidades relativas de material a utilizar.

La forma base que se modela para la cabeza, las orejas y el cuerpo, es de lágrima. Luego habrá que aplastarla o achatarla según el caso. Para el rabito, boca, brazos y dedos, es suficiente con preparar una culebrita de plastilina y cortamos con la longitud que queramos.

Y sólo quedan los brazos y los deditos para tener un resultado perfecto. Os aconsejo después de cortar los trozos de los brazos, dedos y rabito, volver a modelarlos para que el acabado sea mejor.

El resto de la familia se hace igual, teniendo cuidado con los tamaños relativos. Mamá Pig lleva además seis pestañas en cada ojo. Papá pig lleva unas gafas, y nosotros le hicimos la barba con un rotulador.

¿Qué os ha parecido? ¿Verdad que es fácil?

Edito el post para comentar que en el blog también vinieron a visitarnos las mejores amigas de Peppa: ¡Suzy Sheep y Rebecca Rabbit!

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